CURSO URGENTE DE TEORÍA DEL ESTADO

Curso urgente de teoría del Estado (14): sin consciencia no hay sujeto de cambio

Siempre sabemos buscar las razones objetivas de lo mal que nos va. Y no está mal hacerlo. Eso nos permite entender que ahí están los medios que defienden el statu quo nacional o internacional (en España, Intereconomía o La Razón o La Gaceta, aunque también El país o El mundo, todos con pérdidas, todos aguantando. El capital siempre sabe, en última instancia, dónde poner los puntales para sostener su edificio.

Pero ¿qué hay de nosotros? ¿Tenemos nuestra parte de responsabilidad? En primer lugar, nunca terminamos de saber utilizar lo público de una manera diferente a lo que marca el funcionamiento heredado del Estado. En segundo lugar, nunca sabemos librarnos de los cortesanos que pudren el cesto vestidos de rojo, que terminan por debilitar la mística, haciendo que los generosos se vean como pendejos. Y en tercer lugar, pero no lo menos importante, lo que aquí y ahora nos convoca: NO SOMOS CAPACES DE SOSTENER NUESTROS PROPIOS REFERENTES DE IZQUIERDA. Y si no estamos dispuestos a sufragar nuestros medios, nuestras editoriales, nuestro cine ¿lo va a hacer la derecha, los banqueros, el FMI o el BCE? Como dijo Tucídides: “descansad o sed libres”. Hoy, en cualquier caso, como siempre que se pierde un referente de la izquierda en los medios, somos un poco menos libres. España sigue teniendo un tufo franquista escondido en sus ropajes de nuevo rico. De ahí la grandeza del 15-M. Sólo en ese impulso parece estar la dinamita que derrumbe el viejo edificio nacional-católico, indolente, servil, obsequioso con el poder y arrogante con el débil.

Hoy somos un poco más pobres. ¿Y tú qué hiciste para evitarlo?

Las razones de ‘Público’
www.publico.es

 

 

 

 

 

Curso urgente de teoría del Estado (13)

El Estado social se ha basado en el argumento marxista de que el trabajo no es una mercancía como cualquier otra, de manera que, más allá del número de trabajadores disponibles, el precio mínimo que debe cobrar un ser humano se fija políticamente, algo que no se hace con las patatas o las sardinas, cuyo precio depende de la oferta y la demanda.

El argumento liberal contra el Estado social se centra en la idea de que los productivos y eficientes no tienen por qué financiar a los improductivos o perezosos. En el feudalismo, los señores se apropiaban del excedente -creado por los trabajadores, principalmente campesinos- a través de la coerción: el pacto feudo-vasallático, que obligaba a pagar un porcentaje de la cosecha a cambio de una protección contra los propios señores feudales, siempre con la sanción de la iglesia que cerraba el marco de justificación con la ayuda de dios. En el capitalismo, el excedente se lo apropian los dueños del capital -empresarios, terratenientes, rentistas- a través de un contrato supuestamente libre entre el empleador y el empleado. Y cuando las relaciones son libres, se presupone que también son consentidas. Toda la tarea de desmantelamiento de las redes de apoyo mutuo desarrolladas por el sistema capitalista durante los siglos XVIII, XIX y XX queda fuera de foco. Es el reino de la “libertad” y, por tanto, en libertad, cada cual es responsable de su suerte. Si la sociedad es homogénea, si todos corren los mismos riesgos, todos estarán de acuerdo en colaborar de la misma manera para asegurarse frente a esos riesgos comunes (es lo que ocurre en las sociedades nórdicas). Ahora bien, si hay grandes desigualdades, el escenario cambia. ¿Por qué un profesional liberal o, incluso, un empleado bien remunerado, va a querer subsidiar a los que tienen más riesgos que ellos? ¿Por qué pagar más impuestos cuando sus problemas de salud, de desempleo, de vejez, de ocio, de educación se ven satisfechos por otro lado? El catecismo liberal sanciona la respuesta: los impuestos son una forma de subsidiar a los que no han sabido utilizar su libertad para encontrar su lugar en el mundo. Y fijar un salario mínimo es una forma indirecta de cercenar la libertad.

Ahora bien ¿acaso no subsidian los que cobran un salario mínimo a los que gozan de manera privilegiada de las ventajas de la vida social? ¿Es que vivirían los rico como viven si los conductores de autobús, los electricistas, los maestros, los pescadores, los aceituneros, las amas de casa, los asistentes sociales, los trabajadores de la limpieza, los enfermeros…cobraran un salario “justo”, es decir, acorde con las ventajas sociales que reportan? Bajar el salario mínimo es hacer que los pobres subsidien a los ricos. Pero como la hegemonía la han construido los ricos, la lectura es la contraria: bajar el salario mínimo es acabar con la esclavitud y el autoritarismo de un Estado voraz  que quiere que los ricos subsidien la indolencia de los pobres. Sólo cuando los más reclamen el salario justo por su trabajo, este esquema falaz se romperá. Mientras, el reino de la impunidad sigue vigente.

El gobierno congela el salario mínimo en 641,40 euros
www.publico.es
El gobierno del Partido Popular deja clara su determinación de quién debe pagar el ajuste económico que permita al sector financiero mantener su tasa de ganancia.

 

 

 

Curso urgente de teoría del Estado (12)

Es un error común de la economía, incluida la crítica, hacer de los datos económicos la variable independiente de la explicación social (esto es, la variable de la que dependerían el resto de los asuntos). Actuando así, se olvida que no hay economía al margen del resto de los elementos sociales. En la tradición occidental hacemos “ana-lisis”  (descomponer algo causalmente hacia atrás en diferentes partes) y olvidamos hacer “síntesis” (recomponer lo que en la realidad no está fragmentado). Los economistas, separan lo económico para observarlo y luego olvidan regresarlo al conjunto social. Con esta manera de obrar, justifican la primacía de una economía separada de lo social, lo que, incluso en el ánimo crítico, dificulta crear una estructura económica emancipatoria. Más sencillo: si la economía se entiende separada de los demás elementos sociales, se convierte en una máquina que nos convierte a su vez en instrumentos deshumanizados.

Una vez que se ha separado lo económico de los demás elementos sociales (la política, la cultura y los aspectos normativos), queda a la misma altura analítica quien afirma vehemente “esto es lo que hay” que quien dice “vamos a la catástrofe”. En esta línea de actuación, la referencia a una lectura poco matizada del caso alemán hace, en el medio plazo, más daño que bien a la causa emancipadora.

No es cierto sin más que en la Alemania pre-nazi, lo económico -más en concreto, las dificultades que sufría la clase obrera y las clases medias- fuera la única variable que determinaría el ascenso de Hitler. Claro que lo económico es esencial -es la “estructura” de la sociedad, sobre la que se asienta el resto de aspectos- pero tenemos que entenderla también en relación con la cultura de la época, la superestructura normativa, los rudimentos del Estado de derecho, con la referencia de un Estado hegeliano incuestionable, y, de manera clara, con lo político. Actuando así, encontraríamos que no hay Hitler sin el golpe de Estado previo en Prusia, donde la socialdemocracia decidió -como en la España de 1936- no repartir armas entre los obreros; que no hay Hitler sin unos banqueros y grandes industriales impunes, a los que se dejó durante demasiado tiempo convertirse en señores feudales arropados bajo formalismos democráticos; sin brazos nazis armados que peleaban la calle contra comunistas y socialistas; sin un sistema judicial anticomunista e inclinado al autoritarismo dentro del orden vigente -capitalista y aristocrático-.

La conclusión de esta reflexión es simple: la catástrofe económica no viene “autorregulada”, sino que tiene como fase previa el abandono de los sectores populares de la puesta en marcha de una acción colectiva conflictiva que luche por un modelo alternativo. Cuando el sector público deja de invertir y gastar es porque la lógica del modelo se lo impide. Pensar que podría hacerlo es creer en una suerte de “capitalismo con rostro humano”, algo impensable cuando hay que sincerar la economía financiera -desatada en las fases de crisis- con la economía real -estancada-. Hay que buscar soluciones inmediatas a los problemas inmediatos, pero no hay que perder de vista la necesidad de pensar el modelo alternativo. Y los cambios estructurales siempre son revolucionarios, esto es, siempre cambiar el orden existente.

El profundo error del Gobierno alemán: los orígenes del nazismo
www.vnavarro.org
“Este artículo señala los paralelismos existentes entre la situación en Alemania en los años 1931 y 1932 (cuando las políticas de austeridad impuestas por el gobierno alemán causaron una gran depresión, causa del nazismo) y la existente hoy en muchos países de la Eurozona como Grecia y Portugal, resultado de la aplicación de las mismas políticas de austeridad exigidas ahora por el gobierno alemán de la canciller Angela Merkel…”

Curso urgente de teoría del Estado (11)

La lección más clara de la impunidad con que se aplicó en América Latina el neoliberalismo, con la plena connivencia de una clase política cooptada por el sector financiero, fue la pérdida de la autorización política, es decir, la ruptura de la ficción según la cual ganar unas elecciones guiadas por una interpretación débil de la democracia, permitía a los ganadores gobernar un país como si poseyeran un cheque en blanco durante cuatro años. Se vio en Argentina, en Ecuador, en Bolivia que ganar unas elecciones, una vez desenmascarada esa ficción -la de pasar por democracia lo que no es sino la cartelización de unos partidos controlados por unas cúpulas partidistas rehenes o copartícipes del neoliberalismo-, no significa ya gran cosa.

El poder es una relación social, y si el pueblo deja de obedecer, la democracia representativa se derrumba como un castillo de naipes que, sobre la mesa, se demuestra lleno de ases que estaban en la manga de los poderosos. El poder nervioso de Goldman Sachs sobre la economía europea, que le lleva a romper las formalidades de la democracia formal, acelera la desautorización del sistema y acerca la necesidad de reconstruir el contrato social sobre bases realmente democráticas.

En Europa el poder es de Goldman Sachs
www.pagina12.com.ar
“Pertenecen a la red que Sachs tejió en el Viejo Continente y, en grados diversos, participaron en las más truculentas operaciones ilícitas orquestadas por la institución norteamericana. Además, no son los únicos.”

 

Curso urgente de teoría del Estado (10)

Los partidos forman parte de un cártel cuyas férreas reglas de funcionamiento marcan quién está dentro y quién fuera de la “democracia”. La principal regla tiene que ver con que ya no te financian los militantes, sino el Estado y los bancos (sin olvidar que el Estado, al menos desde el final de la segunda guerra mundial, se financia igualmente con déficit). Los militantes ya no construyen la ideología del partido, algo que corresponde los funcionarios del partido que gestionan las formaciones como empresas, más atentas a no poner en riesgo los empleos que a cambiar el sistema.

De la misma manera, lo relevante para gobernar no es tener detrás sindicatos, sino medios de comunicación, que sustituyen la ideología por un sentido común mercantilizado que se presenta como “opinión pública”. Medios de comunicación ligados igualmente a la estructura económica financiera. La conclusión es que es imposible que ninguna solución a la crisis bancaria venga de los que dependen precisamente de esa estructura bancaria. Rescate bancario, nuevos avales, privatización de cajas, son todas medidas tomadas por una clase política deudora del sector financiero. En Estados Unidos y en España, con el Partido Demócrata y el Partido Republicano o con el PSOE y el PP, con el PNV o con CiU.

El deseo de que la alternancia solvente los problemas está a la altura de esperar que el león hambriento no te coma. Como si estuviera en su voluntad.

Curso urgente de teoría del Estado (9)

La capacidad de que el Estado obtenga obediencia a sus mandatos no procede exclusivamente de los aparatos administrativos (leyes, jueces, policías, redes clientelares, recompensas simbólicas), sino que se extienden de manera amplia por la sociedad, en especial a través de los centros encargados de sistematizar la lectura compartida del orden social, esto es, escuela, iglesia, medios de comunicación y universidad.

El Estado va a operar favoreciendo a estos ámbitos afines a su lógica (donde la clase es, cuando menos, condición necesaria) frente a cualquier otro espacio social que reclame autonomía e independencia. Así, el aparato estatal apoya a una iglesia -la católica en este caso- frente a otras o frente a la reclamación ciudadana de laicismo y aconfesionalidad; sostiene a una escuela que reproduzca las diferencias sociales y cree una ciudadanía acrítica -la escuela concertada-; financia unos medios de comunicación que presentan su interpretación de las cosas como la única posible o sobresatura de información paralela para emborronar el análisis; y, finalmente, en la cúspide del aparato intelectual (donde habita la gente que tiene como profesión la función de intelectual), busca sustituir a la universidad pública, centro potencial de producción de pensamiento crítico y emancipatorio, por universidades que, de diferentes maneras y en diferentes grados, van construyendo un “sentido común” con sus propuestas ideológicas, hasta llegar a presentar propuestas extremas y excluyentes -el fascismo- como una opción política más.

Al final, el Estado, a través de su financiación, apoya a universidades privadas, ligadas a la iglesia católica, apoyadas por los medios de la derecha que legitiman al fascismo y lo presentan con rasgos de heroicidad. En conclusión, la lucha por un modelo de universidad u otro, es directamente la lucha por un modelo u otro de democracia.

El CEU San Pablo acoge un homenaje a los soldados de la División azul
www.interviu.es
Tras recibir subvenciones que suman casi 80.000 euros en los últimos diez años, la Fundación División Azul celebra un congreso que reivindicará la memoria de los soldados españoles que mataron y murieron junto a los nazis…

Curso urgente de teoría del Estado (8)

El poder, volvemos a ello, es una relación social. Autores como Hobbes, Rousseau y, por supuesto, liberales puros como Locke o Montesquieu, establecieron la idea de que el poder tenía una cualidad especial que le hacía acreedor de su exigencia de obediencia. El poder, como tal, era legítimo y había que obedecerlo. Por ser de origen divino, por representar el dinero o el conocimiento, por salir de unas elecciones que trasladan el ser del pueblo a los gobernantes.

Spinoza, Maquiavelo o Marx, abren las puertas para entender que el poder es una relación social, esto es, que no hay ninguna cualidad especial sino un contexto de relación de fuerzas. Obedecer, deja de ser evidente. Si los que tienen que obedecer, no lo hacen, el edificio se desmorona.

En el fútbol, entendido como un negocio por y para los empresarios del balompié, todo está articulado para que el espectáculo rinda beneficios. Por eso la seguridad privada forma parte de la operación comercial. De pronto, un espontáneo salta al ruedo a lanzar un mensaje. El que sea. Puede incluso ser de gran interés para los que miran el partido. Da lo mismo a ojos de la lógica mercantil. Los mercenarios de la seguridad lo interceptan y, por si no bastara, empiezan a darle una paliza. Por interrumpir la ecuación: dinero-mercancía (en este caso fútbol)-dinero (esto es, dinero incrementado por el beneficio).

Pero hay gente que no consiente el linchamiento y salta a defender al espontáneo. Incluidos trabajadores del espectáculo, como son los jugadores. Y otros se animan. Y más y más. Y de pronto, el emperador está desnudo. Las porras, hace unos segundos tan poderosas, no sirven para nada. Y los trajes oscuros, que querían asustar e inhumanizar, se convierten en el uniforme de grotescos payasos. Lo que podía haberse saldado, una vez más, como el disciplinamiento de alguien que se atrevió a romper el tinglado comercial del fútbol, se convierte en una manifestación de solidaridad popular. Y los mercenarios son sometidos, recibiendo una dosis de su medicina. El pueblo, en armas, ocupa la plaza. Queda la sensación, más allá de la compasión con los mercenarios que han pasado de verdugos a víctimas, de que se ha hecho justicia. Si no se hubiera respondido, el espontáneo hubiera sido linchado por los mercenarios y, con toda seguridad, también luego por el aparato del Estado.

Pero el pueblo empoderado, cuando dice basta, frena toda esa maquinaria que, cuando no tiene respuesta, parece imbatible e incuestionable.

Curso urgente de teoría del Estado (7)

Lo que parece no tener sentido (¿a quién molesta que los pobres busquen comida en los cubos de basura?), recibe mucha luz cuando es interrogado desde los intereses de los privilegiados del orden existente (antes se decía, “de los intereses de las clases dominantes”, pero suena algo trasnochado y distrae).

El derecho romano prohibía que los esclavos vistieran de la misma forma. Tenía mucha lógica: uni-formarlos era abrir la posibilidad de que los propios esclavos se dieran cuenta de que eran muchos, de que eran los que hacían todo y de que eran los que no tenían nada. Los pobres escarbando en los cubos de basura recuerdan con demasiada fiereza que hay gente que ya no está teniendo para comer, que son muchos y que si se pelean entre ellos para sobrevivir, igual dan un salto y empiezan a pelear contra los responsables de su hambre. Si ocultas el hambre y sus estragos, les niegas el nombre. Y lo que no tiene nombre, no existe. La noticia, de 2009, puede pensarse igualmente en el plan de hacer de Madrid la sede de los juegos olímpicos, una gran operación inmobiliaria que necesita dar la imagen de “ciudad sin problemas”. Lo que es contrario a los intereses de los privilegiados, no se solventa, sino que se oculta. La manera más funcional es reprimiendo. Cada punto del PIB que se reduce el gasto social se aumenta un punto el gasto en represión (policía, juicios, cárceles). Pero la represión es más funcional al mantenimiento del orden.

Multa de 750 euros por robar comida en los cubos de basura
www.cope.es

26-02-2009. El Ayuntamiento de Madrid aprobará mañana una ordenanza por la cual van a multar a todas las personas que roben comida en los cubos de basura. Multa que asciende a 750 euros y que los indigente se quejan. Dicen que sino pueden pagar los alimentos en los supermercados como van a poder pagar una multa…

 

Curso urgente de teoría del Estado (6)

El poder es una relación social. Los que mandan necesitan encontrar respuesta positiva en los que reciben ese mandato. Cuando los que tienen que obedecer no lo hacen, el poder se desintegra. El mismo Ministro que, protegido por la policía o el ejército, vería con satisfacción cómo se reprime a la ciudadanía (estudiantes en este caso), tiene que salir por la puerta de atrás del poder. El poder, esa relación social, tiene una puerta de atrás cuando la ciudadanía dice basta. Si cierras esa puerta… Ay si cierras esa puerta.

Curso urgente de teoría del Estado (5)

Ayuntamiento y Comunidad de Madrid tienen dinero para papeleras (74 millones), publicidad institucional (111 millones) y subvenciones para los colegios privados (90 millones), pero recorta 80 millones para la enseñanza pública. La derecha saca provecho de los recortes en la educación pública: concentra a la inmigración en los colegios públicos; refuerza las empresas educativas privadas aumentando su volumen de negocio; debilita la idea de eficiencia de lo público; evita que se generen procesos de socialización críticos con el sistema (algo más difícil en colegios privados, especialmente los religiosos, donde hay un férreo control del profesorado). Pero no existe una ley que diga que tiene que ser así. Al Estado le resulta más fácil hacer unas cosas que otras. ¿La decisión final? Depende de la correlación de fuerzas.

Esperanza Aguirre “ahorra” 80 millones despidiendo a 3.200 profesores pero SE GASTA 90 millones en favorecer la escuela privada
http://www.attacmadrid.org
El Gobierno madrileño de Esperanza Aguire dice querer ahorrar 80 millones prescindiendo de 3.200 profesores interinos, causa de las movilizaciones en curso del profesorado de la Comunidad de Madrid. En cambio, la Comunidad de Madrid deja de ingresar cerca de 90 millones de euros por la deducción por…