Curso urgente de teoría del Estado (14): sin consciencia no hay sujeto de cambio

Siempre sabemos buscar las razones objetivas de lo mal que nos va. Y no está mal hacerlo. Eso nos permite entender que ahí están los medios que defienden el statu quo nacional o internacional (en España, Intereconomía o La Razón o La Gaceta, aunque también El país o El mundo, todos con pérdidas, todos aguantando. El capital siempre sabe, en última instancia, dónde poner los puntales para sostener su edificio.

Pero ¿qué hay de nosotros? ¿Tenemos nuestra parte de responsabilidad? En primer lugar, nunca terminamos de saber utilizar lo público de una manera diferente a lo que marca el funcionamiento heredado del Estado. En segundo lugar, nunca sabemos librarnos de los cortesanos que pudren el cesto vestidos de rojo, que terminan por debilitar la mística, haciendo que los generosos se vean como pendejos. Y en tercer lugar, pero no lo menos importante, lo que aquí y ahora nos convoca: NO SOMOS CAPACES DE SOSTENER NUESTROS PROPIOS REFERENTES DE IZQUIERDA. Y si no estamos dispuestos a sufragar nuestros medios, nuestras editoriales, nuestro cine ¿lo va a hacer la derecha, los banqueros, el FMI o el BCE? Como dijo Tucídides: “descansad o sed libres”. Hoy, en cualquier caso, como siempre que se pierde un referente de la izquierda en los medios, somos un poco menos libres. España sigue teniendo un tufo franquista escondido en sus ropajes de nuevo rico. De ahí la grandeza del 15-M. Sólo en ese impulso parece estar la dinamita que derrumbe el viejo edificio nacional-católico, indolente, servil, obsequioso con el poder y arrogante con el débil.

Hoy somos un poco más pobres. ¿Y tú qué hiciste para evitarlo?

Las razones de ‘Público’
www.publico.es

 

 

 

 

 

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